El sociólogo Erving Goffman, en su libro Assylums (1961), describía como en los hospitales psiquiátricos se produce una «mortificación del yo»: el individuo es despojado de su identidad y autonomía mediante un sistema de rutinas administrativas, normas simbólicas y restricciones hasta que termina interiorizando su sumisión. Cualquiera que lea el estudio de Goffman con ojos feministas se dará cuenta de cómo las mujeres hemos sufrido esta mortificación del yo a lo largo de la historia. Quizá la inmensa mayoría de nosotras no hemos estado confinadas entre las paredes del manicomio, pero sí del patriarcado. Igual que la institución psiquiátrica, el machismo aniquila la rebeldía, margina la divergencia y la convierte en patología mental. Goffman no ofrece ninguna vía para resistirse a esta deshumanización y acepta que la institución gana siempre.
Este curso parte de la definición de Goffman y del paralelismo entre psiquiátrico y patriarcado. Pero allí donde Goffman no señala ningún camino, aquí reflexionaremos sobre las formas de resistencia que las mujeres hemos encontrado en la literatura. Autoras como Janet Frame, Marguerite Duras, Alda Merini o Sylvia Plath han relatado en su literatura como el mundo ha supuesto para ellas un gran manicomio en el que su libertad y creatividad se han visto limitadas, tanto de forma material como simbólica, y han encontrado en la escritura una herramienta de resistencia y supervivencia ante la mortificación del yo. En estas cuatro sesiones navegaremos por su literatura y en géneros como la narrativa de ingresadas o el gótico para trazar este relato del mundo como un manicomio para las mujeres.